Es la relación que tenia Moisés con Dios, por eso no le veía la cara. Al amigo hay que buscar en el silencio de las palabras, no hay que acompañarlo demasiado en la soledad, pero hay que estar cercano a él.
En el siglo XX no ha habido una historia, una crónica, de la amistad más bella que la que ha escrito José Bello. No se habla de la amistad, sino, se reconstruye la amistad verdadera. Hay amistad en la verdad, cuando se acepta al amigo como es.
Siglo XVI: El afecto nos llevaba uno al otro, más allá de cualquier fuerza y en nuestro primer encuentro nos encontramos tan conocidos, tan unidos el uno al otro que nunca más pudimos separarnos.
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